¡Pásamela! ¡Pásamela!…
Cuando tenía el balón en mis manos el pánico escénico llegaba a mi, me temblaban las piernas y muy pocas veces le atiné a la canasta. Mis compañeros del equipo ya no confiaban en mí, cuando pedía el balón muchas de las veces ya ni me lo pasaban y si llegaba a mis manos los nervios me traicionaban. Un buen día decidí dejar de jugar, dada la desesperación de siempre fallar y no ser útil para el equipo de la escuela. En vez de sumar restaba.
Hoy soy profesionista y me he enfrentado a la jungla empresarial. ¡Hoy! que he abortado la misión de dos empresas que no me funcionaron y que al igual que el basquetbol termine dejando.
Eso de comenzar cosas y no concluirlas se me ha da una forma natural. El pasado jueves un buen amigo me invito a desayunar y hablando de nuestros proyectos personales y laborales me hizo una oferta: asociarnos. Y cruzó por mi cabeza… ¿Asociarme yo? ¿Otro proyecto que terminaré dejando en el olvido?
Fue ahí donde todo esto del basquetbol regresó a mi cabeza, pues de la misma forma en que un jugador de baloncesto se acerca a la canasta buscando un rebote del balón, los emprendedores deben acercarse al mundo empresarial con la intención y el firme objetivo de ganar y esta claro, no todo es color de rosa. Siempre existirán gigantes que busquen arrebatarnos el balón, pero aunque perdamos esa jugada, más adelante se nos presentaran otras oportunidades. Podemos resumirlo en: “El que no arriesga no gana”. Todo se basa en constancia y lucha. Grandes jugadores de baloncesto obtuvieron trofeos, muchos de los cuales no llegaron gratis, como tampoco el éxito de lo que emprendes. Todo esto requiere trabajo, perseverancia, sudor, lagrimas, en fin, tu mejor esfuerzo. Para lo que te digo no hay fórmula secreta.
Walt Disney que tuvo que aguantar todos los obstáculos que le impuso su padre para cumplir su sueño de hacer un personaje de dibujos animados, el Conejo Oswald. La empresa para quién trabajaba le robo la idea y utilizo el personaje a su propio provecho. Disney en este caso perdió el balón ante un gran gigante y estuvo a punto de retirarse del juego. ¿Qué podía hacer el ante las grandes compañías de cine? Luego de un tiempo reflexionó y, animado por sus amigos, decidió crear una compañía. Ya sin los derechos sobre Oswald, Disney tuvo que crear otro personaje a quién llamó, El Ratón Mickey.
En los tiempos de crisis se han hecho los mayores inventos, han surgido más y nuevos empresarios, surgen nuevas posibilidades pero eso no quiere decir que debamos esperar a estar en un momento de crisis para emprender.
No hay plazo que no se cumpla ni fecha que no se de.
Me levanté, saludé a mi familia, realice mi rutina de basquet como todas las mañanas desde hace un tiempo. Quien quita algún día encuentre un equipo y mis piernas ya no tiemblen de nervios como cuando era adolescente. Tomé un baño y salí de mi casa rumbo a la cita con mi amigo con la firme idea de aceptar su oferta de asociarnos. Emprenderé un nuevo negocio que estoy seguro funcionará. He dejado atrás la idea de los mitos a los que llamamos “Suerte” y “Talento” y estoy dispuesto a conocer las verdaderas cualidades que se deben tener para triunfar en el mundo empresarial: Preparación y oportunidad, compaginándolo con algo muy importante, la estrategia.
“La inspiración llega pero tiene que encontrarte trabajando” Pablo Picasso.
Excelente reflexión.
Hay una frase que me gusta mucho, dice más o menos: “No existe el fracaso hasta que dejas de intentar”.
El volver a intentar, es lo que aparte a los triunfadores de quienes se quedan en el fracaso.
Saludos
Vicente Campos